Algo sí que he aprendido y es que NUNCA llegas a conocer a alguien, conocerás lo que esa persona te deje y harás lo peor que puedes hacer: crearte una imagen, la cual, aunque tú no lo sabes, no concuerda para nada con lo que realmente es; pero, tras varios palos aprendes cosas que, aunque luego olvidarás al conocer a más gente, te enseñarán los errores que cometes al confiar.
Confiar... una palabra tan corta que tanto significa, pero has de aprender que confiar es un lujo que no se puede permitir tener con cualquier persona, que ese sentimiento no lo puedes dejar a su merced, que ese sentimiento es muy preciado como para que cualquiera lo rompa.
A veces, la confianza da asco, pero más asco da confiar en quien no se puede y ni siquiera lo merece.
Recuerda que no eres una princesa y esto no es un cuento de hadas, pero a la vez, el mundo es muy grande y tú vives en un pequeño barrio.
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