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viernes, 23 de marzo de 2018

¿Sabes?

NOTA DE LA ESCRITORA O QUEJICA: Esta entrada puede parecer la de una adolescente que no sabe qué hacer con su vida, pero créeme en que todo está pasado de fase, ten paciencia y lee con atención sin prejuicios. Quiero contarte, querido diario, que a veces me encuentro mal. He intentado escribir esta entrada varias veces pero ninguna me gusta, me lío en conceptos pero esto es lo normal, lo entenderás (o no) cuando te lo cuente ahora. Llevo varios días pensando en que no sé quién soy, quizás es normal en mi situación no saberlo pues nunca he vivido como una adolescente propiamente dicha, aunque ya es un poco tarde. Hay dos personalidades (predominantes) con las que comparto un mismo ser, pero no me gusta ninguna y que converjan no es una opción favorable. Te hablaré de la que más uso: (1) es una chica tímida que evade sus problemas e intenta tener siempre una sonrisa en la cara, aunque se esté hundiendo en la miseria no quiere que los demás sufran, porque a ella no le gusta estar triste. La (2) es lo que llevo más adentro y la que pienso que es la más cercana a lo que yo soy aunque lo intente ocultar, la reina del hielo la llamaremos (gracias Dax): es introvertida, fría y llena de sentimientos negativos, es furia, indiferencia, odio... Incluso yo misma me asombro de ella a veces, pero querido diario, seamos realistas, es más fácil ser así y que no te importe nada. ¿Cuál es el problema? Que la primera me parece una payasa y la segunda un monstruo, eso es lo que piensan la una de la otra. Vale, ahora que te he metido todo este rollo sabrás que eso influye en mí misma pues, si ataco a mis dos formas de ser, termino perjudicada, pero de esto ya quizá hablaremos más adelante porque hoy vine a quitarme un poco de peso.


Cuando la "reina del hielo" sale a la luz es porque la otra está demasiado quemada, y lo paso muy mal... Demasiado. Una persona ha de saber encontrar un equilibrio pero cuando llega ella me asusta.
Últimamente he conocido a 3 personas: una que me tomó el pelo a su antojo, otra que estaba infravalorando su propia vida y la tercera que quizá trataré con más extensión:

La primera me jodió mucho al principio, pero es de estas personas de las que no te arrepientes de mandar a la mierda y olvidarlo todo.

La segunda fue más difícil pues yo quería que dejara de rondar la idea del suicidio por su cabeza, no la atosigué, pero sí me propuse mandarle algún vídeo gracioso, una frase bonita o simplemente un buenos días todos los días para que, si al menos no conseguía sonreír, tuviese la mente ocupada en otra cosa. Yo pienso que es una chica maravillosa en el momento equivocado pues lo ha pasado mal con sus familiares y amigos, por eso quería ser su amiga e intentar apoyarla ¿por qué? Te preguntarás, pues porque ayudarla a ella significaba ayudarme a mí, a la yo que estuvo así alguna vez y que sin embargo no se ha ido. Aunque fuese un poco borde, yo pensé que era normal hasta que se abriese, todos somos bordes cuando nos sentimos mal y claro, en su cabeza era un "¿por qué si mis amigos no me ayudan, esta chica quiere ayudarme de la nada?" Pues al final, sólo conseguí alejarla. Al principio, todo iba bien, la ayudé a hablar con una chica con la que no se atrevía, le escuché sus problemas, le aconsejé (dentro de lo que cabe) y le solía escribir o mandar páginas de libros que me gustaban. A veces me escribió cosas como "¿Cómo te sientes tú? ¿No te cansas de tener mil mierdas encima y tener que aguantar que sea una borde día sí y día no?" Y mi respuesta fue que yo no iba a juzgarla en una mala época, yo no quisiera eso para mí; entiéndeme diario, si por un casual tengo un mal día y trato mal a alguien no me gustaría que cada vez que me viera pensara sólo en eso, definida por una fracción de segundo por la persona, que a lo mejor en otro contexto, podría haber sido mi mejor amiga. Otros días estaba tan contenta, tan feliz porque quedaba con alguna compañera del instituto o porque le estaba resultando bien una sesión de estudio... Me recuerda tanto a mí... A la yo que se pone feliz si hace un nuevo amigo, yo no podía dejarla sola, no podía dejarme sola. Me preguntaba por mis familiares, a veces me caía un corazón, y yo por fin sentí que estaba haciendo algo bien después de tanto tiempo, sentí que hacía algo bueno y eso me hizo ilusión. Cuando nadas en la nada como yo, pertenecer a algo es inmenso, a un grupo de amigos, a un grupo de libros, es como sentirse abrazada, pero parece que odio el contacto físico (1)y(2). Pero todo cambió de repente, de un día para otro, me dijo que no le volviese a hablar, que la dejara en paz y que no le enviara más mensajes. Para mí todo en lo que había trabajado con pequeños detalles se desmoronó, ya no había un sentido y no sabía por qué... sólo supe que lo último que le ofrecí fue que yo estaría ahí cuando lo necesitase, aunque fuera a distancia, aunque fuera sólo para oírla llorar. En mi cabeza, hasta ese punto, yo pensaba que estaba todo bien, incluso pensé que algún día cuando estuviéramos mejor me la llevaría con Dax a comer comida china. Pero todo acabó.
Desde ese momento sentí la NECESIDAD de dejar de ser la payasa y empezar a ser la reina del hielo, pero sólo Dax me frena a hacer eso, yo no puedo hacerle daño a ÉL, de ninguna manera posible y menos por culpa de personas externas. De alguna forma quiero ser la reina del hielo, pero de ella hablaremos en la próxima entrada pues está algo relaciona con la tercera persona que me falta aunque, de alguna forma, pienso que hay tanto que decir que no diré mucho. Igual, es mejor así.

*Lo siento, esta entrada empezó por un lado y salió por otro distinto, pero así es como está todo en mi cabeza, apilado y confundido*

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