¿Dónde está ese chico que lo iba a dar todo por la relación? Ese chico que me dijo un diciembre que la relación no iba a ser de prueba, que si en 8 años no había dejado de quererme no lo iba a hacer ahora?
¿Dónde está? ¿Dónde está el chico que me robó un beso? El que se reía conmigo a carcajadas, el que era luz, el que quería estar conmigo aunque solo fueran 15 minutos... Con el que da igual que estuviésemos en silencio, con el que darse la mano era un sueño, cuya mirada destellaba cada vez que me miraba...
¿Dónde está? ¿Dónde está el chico que quería vivir conmigo? El que quería un futuro juntos, el que me prometió un koala cuando las cosas fuesen mal, el que me debe un koala, el que no es un témpano de hielo en cuanto a lo que le ocurra a los demás... Ese chico sensible que se preocupa por algo más que su propio ombligo. El chico que se quedó en un hotel por mí, el chico con el que fui de compras, el chico con el que simplemente estuve tumbada en una cama viendo una serie... Extraño sus labios.
Me siento como un trapo al que puedes desechar cuando quieras, como un perro que cuando es pequeño te hace ilusión pero cuando crece lo tiras a la calle y que se busque la vida, exactamente así, pero los perros son fieles y estarán esperando a su dueño durante el tiempo que haga falta igual que yo esperaré por ti y por una explicación que sea más elaborada que un "se apagó la llama", los contras de estar conmigo más que sea...
Las cosas no son fáciles, pero a ese chico le prometí mi apoyo y me paga con una llamada en la que su actitud ahora destella desprecio y no amor, una persona que una vez amó no puede actuar así y yo no sé qué hacer...
Una oportunidad para reavivar la llama, solo pedí eso pero "no vale la pena porque nos estaríamos engañando".
A lo mejor te estás engañando a ti mismo tras un teléfono, tras una pantalla de ordenador, pensando que todo está bien y desechando lo que te hace salir de la zona de comfort.
Pero no, ese no es mi chico, mi chico es dulce, mi chico tiene un hoyuelo precioso y una mirada capaz de calentarme el pecho. Mi chico jamás me hubiese dejado tirada, jamás hubiese tirado la toalla como un cobarde, él se hubiese esforzado por ambos al igual que yo lo hubiese hecho.
Y aunque todo esto pase, no puedo evitar mirar sus fotos todas las noches, porque es lo más bonito que me ha pasado nunca, preguntándome si un día volverá, porque yo estaré aquí esperándolo el tiempo que haga falta.
Ayer encontré a un chico anchito delante de mi casa, como esperando y pensé que era él, que realmente me echaba de menos y quería arreglar las cosas... pero no, querido lector, no era él... Él solo quiere pasar tiempo detrás de un videojuego porque no tiene los suficientes cojones para enfrentarse a la vida, eso no va a hacer que los problemas se vayan...
Igualmente seguiré esperando con la esperanza en el pecho y la puerta de mi casa abierta.
Aún espero bromear contigo, espero matar mosquitos contigo, a dibujar, a reír... Espero.
Hoy podríamos haber arreglado todo esto, pero no has querido...
Tengo más ganas de verte que de nada en el mundo.
Yo aún creo en ti, puedes llamarme idiota pero sigo creyendo en tí. Confío.
¿Dónde estás mi querido Ismael? Ven pronto.
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