¿Sabes? Te sonaría enfermizo si lo leyeras pero me acuesto boca arriba y casi puedo ver tu silueta, casi puedo sentir tu respiración en mi hombro, casi puedo sentir tus manos recorriéndome, casi puedo sentir el tacto de tu pelo, mis uñas arañando la piel de tu espada, casi puedo sentir los centímetros exactos dentro de mí, casi puedo verte... Miro al espejo y nos veo a ambos, miro al techo y veo tu cara cuando más preciosa se ve. Casi puedo olerte y en muchas ocasiones casi puedo saborearte, eres manjar de dioses. Pero ese caso no me sirve de nada...
Intentaré dormir porque el sueño me vence pero no quiero y a la vez estoy deseosa de encontrarme contigo, una vez más, como todas y cada una de las noches desde que me dejaste. Al menos ahí puedo estar contigo. Lo malo es que me aferro a ti con mucha fuerza pero nunca logro traerte a la realidad.

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