Siento haberme metido tanto con tu voz, realmente la echo de menos. Puede que no sea la mejor voz del mundo, pero es la más dulce y sensual que yo haya escuchado nunca. Posees una voz que es capaz de hacerme arder en llamas, hacer que me sienta feliz, hacer que se me llene el hueco que tengo en el pecho.
Tienes la mejor voz del mundo. Ojalá poder oírla de nuevo susurrando mi nombre.
Y sueño, sueño con que un día aparezcas en mi puerta y no habrán palabras, solo un abrazo enorme y los dos sabremos, sin necesidad de decir nada, que nos amaremos por siempre.
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