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lunes, 7 de mayo de 2018

Pensamientos

En su cama, la chica descansaba de lado con las extremidades flexionadas y un libro en las manos, pero no quería leer. Ese día había estado demasiado absorta en sus pensamiento, se preguntaba si estaba tan sola porque lo malo atraía a lo malo pero ¿qué mal había hecho?

Ya estaba acostumbrada a aquella cama y al libro en la mano, debería ser todo fácil, poder leer con rapidez y sólo pensar en la historia, pero de repente se le antojaba difícil porque intentaba descifrar cómo se sentía y eso le costaba tener que releer el mismo párrafo una y otra vez sin saber muy bien qué leía.  Quizá la historia hablaba sobre una corte con una maldición, quizá de dos chicos enamorados que tuvieron que separarse o de una chica algún tipo de trastorno que no le permitía hacer amigos ni salir de casa.

En las historias siempre termina bien, la chica malota se hace tu amiga, el chico dulce busca la forma de estar a tu lado, la fangirl se da cuenta de que tú eres otra y hablan de los mismo gustos y un largo etcétera que nuestra chica, tendida en la cama, sabía que no era así en la realidad. No, en este mundo si eres así te dejan atrás, si eres débil pierdes, el fuerte gana y yo no soy fuerte para nada pensó.

¿Se sentía sola? No, para qué engañarnos, te sientes sola cuando tienes compañía constante y luego empiezas a no tenerla, pero en ese momento era todo lo contrario. Poco a poco, sin darse cuenta empezó a sentirse sola hacía un tiempo, pero luego sólo te acostumbras y es menos duro. Ahora ya no estaba sola en sí, sólo estaba como tenía que estar, al menos no se sentía como si añorara algo porque era mejor así, no pensar en absolutamente nada. 

Ella era humana, suponía que lo era vaya, aunque jamás supo exactamente cómo llevar las relaciones humanas. Durante mucho tiempo pensó que la hacía feliz hacer felices a otras personas, y aunque esto seguía siendo así, no se sintió capaz de hacer a nadie feliz. No, ya no. Ahora ella tenía que buscar su propia felicidad y se acobardaba buscándola entre libros porque era mejor leer que ser valiente.

¿Sabes? Cuando estás bien, parece que tu energía atrae a las personas de alguna manera. No necesariamente a buenas personas. De repente, te ocurren cosas malas, sin esperarlo si quiera y todos se apartan, hacen la vista a un lado y simplemente piensan en sí mismos porque esa es la realidad, nadie te echa una mano, no tienes un hombro en el que llorar, no tienes nada. Soledad. ¿Y luego de eso? Más soledad y dolor.

Eso la hacía preguntarse ¿qué consideraban los demás que era ayudar? Porque al fin y al cabo todos te "ofrecieron su ayuda" pero tú no viste ningún hecho que lo corroborara, sólo te has visto tirada en una esquina buscando la oscuridad inconscientemente.

Eso la llevó a pensar en los que usan a los demás para dar pena. A ella no le gustaba dar pena, la cosa que más buscas cuando te sientes sola y triste no es el oír que todo irá bien, que están ahí para ti ni la compasión de los demás ¿entonces qué? ¿hechos? ¿acciones? No lo sabía muy bien pero de algo estaba segura: ella no se permitiría darla, al menos no directamente pues quien la viera en su estado suponía que sentiría algo de pena por ella, indirectamente. Aún con todo esto, a veces se permitía pensar egoístamente y quería que alguien sintiera tanta pena por ella como para querer recomponerla, de alguna forma.

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